Implacable Sed de Anáhuac2024
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En colaboración con Maria Goded
2
Exhibido:
Apanlte- Cuerpos de Agua |Las vizcaínas y Ojalá, CDMX, 2025
Montepress Radio+Materia Abierta, Museo Tamayo.2024
Ecografía hídrica, Xiuhmpolli | Atadura de años, CCD, CDMX, 2024
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Audio LINK
La implacable sed de Anáhuac es una performance de lectura e improvisación sonora que opera como observatorio sensorial del metabolismo hídrico de la Ciudad de México. Su dispositivo central es una caja de resonancia —construida como instrumento autónomo— sobre la que se traza un mapa de la Sierra de las Tres Cruces, territorio por el que circula el Sistema Lerma, donde clavos señalan los pozos de extracción como una cartografía de heridas. La caja se articula junto con percusiones, electrónica, hidrófonos y alientos; micrófonos de contacto en arcillas y maderas —una práctica introducida por Maria Goded, quien abrió para panósmico el mundo de la transformación de sonidos acústicos en electrónica— convierten la materia en frecuencia y la infraestructura en lenguaje.
En paralelo, sonidos grabados directamente de los tubos que transportan el agua hacia la metrópoli se tejen con la lectura, construyendo una escucha expandida del cuerpo hídrico de la ciudad. El texto recorre dos planos simultáneos: el material —la ruta de extracción que desde los años cincuenta succiona manantiales, ciénagas y ríos para sostener la sed insaciable de la metrópoli— y el interior, donde el náhuatl y sus múltiples palabras para los estados del agua contrastan con la mudez de una cultura que solo distingue agua de pipa y agua de tubería. Construido a partir de fragmentos de múltiples autores e improvisaciones, el performance interroga las potencialidades sensibles del territorio hídrico: del saqueo de CONAGUA, FEMSA y Modelo a la cosmología wixarrika; de la explosión que dinamitó el ameyal de Almoloya a la inteligencia de las aguas que se repliegan ante la violencia del mundo como forma de protección.
La implacable sed de Anáhuac propone seguir el ensueño que transcurre desde el escurrimiento de las nubes hasta el inconsciente subterráneo-drenaje, como una vía para transmitir la materialidad de los territorios que investigamos y reconocer, desde el cuerpo y la percepción, cómo estamos diseñando nuestra relación con el agua en un mundo en constante necesidad de adaptación.
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En paralelo, sonidos grabados directamente de los tubos que transportan el agua hacia la metrópoli se tejen con la lectura, construyendo una escucha expandida del cuerpo hídrico de la ciudad. El texto recorre dos planos simultáneos: el material —la ruta de extracción que desde los años cincuenta succiona manantiales, ciénagas y ríos para sostener la sed insaciable de la metrópoli— y el interior, donde el náhuatl y sus múltiples palabras para los estados del agua contrastan con la mudez de una cultura que solo distingue agua de pipa y agua de tubería. Construido a partir de fragmentos de múltiples autores e improvisaciones, el performance interroga las potencialidades sensibles del territorio hídrico: del saqueo de CONAGUA, FEMSA y Modelo a la cosmología wixarrika; de la explosión que dinamitó el ameyal de Almoloya a la inteligencia de las aguas que se repliegan ante la violencia del mundo como forma de protección.
La implacable sed de Anáhuac propone seguir el ensueño que transcurre desde el escurrimiento de las nubes hasta el inconsciente subterráneo-drenaje, como una vía para transmitir la materialidad de los territorios que investigamos y reconocer, desde el cuerpo y la percepción, cómo estamos diseñando nuestra relación con el agua en un mundo en constante necesidad de adaptación.
